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jueves, 13 de septiembre de 2007

Calculadora de horas extra: cuánto dinero se pierde

Fuente: Infobae.com (Argentina)
Link: http://www.infobae.com/contenidos/337326-100884-0-Calculadora-horas-extra-cuánto-dinero-se-pierde
Autor: Andrea Sambuccetti
Fecha: 13 de Septiembre de 2007



Quedarse "unos minutos más" en la oficina sin reportarlas a Recursos Humanos, no tomarse los tiempos necesarios para almorzar o no respetar fines de semana o feriados, tiene un costo. Cuántos días del año se trabaja gratis


¿Quién cumple estrictamente el horario de trabajo en la Argentina? Deben ser muy pocos. Inexplicablemente, sucede seguido que el empleado que se va apenas el reloj marca las 18 no es el "mejor visto". Pero tampoco se reconoce siempre a quien pospone tiempo del almuerzo o de su vida y se excede una, dos, tres o más horas en su lugar de desempeño tratando de dar solución a las eventualidades de siempre.

Las llamadas "horas extra" no siempre son informadas a la oficina de personal y, por consiguiente, no son compensadas en el salario como es debido. Lo que ocurre la mayoría de las veces es que da cierta "vergüenza" reportar este trabajo de más, se teme "perder el puesto" porque nadie reclama el pago -o el empleador contra la normativa no las paga-, o simplemente, se olvidan o se subestima la diferencia que puedan tener en el ingreso mensual.

Una herramienta desarrollada por el Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano (UB), dirigido por el Dr. Víctor Beker, permite el cálculo estimativo del dinero que se pierde al no reportar cuánto se prolongó el día del trabajador en la oficina.

Se trata de un mini-test que pregunta cuántas horas debería trabajar, cuánto tiempo de almuerzo se tiene y cuánto sueldo se cobra, de acuerdo con lo arreglado cuando se comenzó a trabajar o según lo que indica el estatuto del sector. Y, por otra parte, cuál es el horario real, el tiempo real que se descansa al mediodía, cuántos días reales se va al trabajo, entre otras preguntas.

Puede consultarse en
http://www.elsalario.com.ar/main/main/Informeslaborales/excesodetrabajo

Dice la encuesta que "muchos de nosotros trabajamos más tiempo del que estipula el Convenio colectivo o nuestro contrato de trabajo. Efectivamente las posibles sobrecargas temporales de trabajo o incluso un trabajo que nos resulte en general gratificante pueden llevar a ello de manera ocasional. Pero este trabajo no sólo tiene un valor en sí mismo, sino que significa menos descanso, mayor estrés, tensión y fatiga. Unas pocas horas cada semana acaban influyendo sobre tu salud".

Y agrega que esta "calculadora de prolongación de jornada dirá cuánto se trabaja de más cada semana, cuánto se deja de cobrar y también hasta qué día del año, contando desde el 1º de enero, se trabaja gratis y a partir de qué día se empieza a ser retribuido por tu trabajo".

Un ejemplo
Si se negoció trabajar por un sueldo de $1.800 mensuales de 9 a 18 de lunes a viernes, con una hora para almorzar pero en la realidad ocurre que se entra 8.45 y se sale 18.30 y que además, se come en media hora pero respetando las 5 jornadas laborales, la calculadora dice:

1) El salario anual es de $21.600 ; y que se supone que se trabaja 40 horas y 0 minutos a la semana. Pero de hecho se trabaja 46 horas y 15 minutos.

2) Según esos datos se paga esa hora de trabajo $7,41 y se debería cobrar por el tiempo extra trabajado (a precio de hora normal) $46,31. Si se cobrase la hora extra al 175% de la hora normal se debería cobrar $81,04.

3) Ello significa que, durante el año se deja de cobrar $2.222,88 (Teniendo en cuenta el mes de vacaciones). Y si se cobrase al 175% se ganaría $3.889,92 más que en la actualidad.

4) "Sumando todo ese tiempo no pagado resulta que trabajás un total de 37 días gratis al año. O sea que es como si estuvieses trabajando gratis hasta el 07 de febrero", advierte.

Un tema a plantear es qué cantidad de empresas aceptan pagar horas extras a sus trabajadores y cuántas de ellas requieren jornadas más amplias de las preestablecidas. Del lado del empleado es importante que sepa que, aunque signifiquen pocos minutos al día, ese trabajo de más, en el cálculo acumulado anual, tiene un valor.

jueves, 23 de agosto de 2007

Cuándo es momento de pedir un aumento de sueldo

Fuente: Infobae.com (Argentina)
Fecha: 23 de Agosto de 2007
Autor: Andrea Sambuccetti



Es una demanda a la que no todos se atreven. El temor: ser rechazado o que se deterioren las relaciones laborales ya tensadas por la percepción de un desajuste entre esfuerzo invertido, capacidad o calidad y la retribución. Qué calcular.

En un país como la Argentina, donde el trabajo se considera un "bien escaso", son muchos los que piensan que, aunque no sea el mejor, el puesto debe cuidarse a cualquier costo, inclusive, el de resignar ingresos con tal de conservarlo. Agrava la situación mes a mes la economía, con su constante incremento de precios que torna al dinero que se gana cada vez más insuficiente.

Por eso ocurre hoy más que nunca que la decisión de enfrentar a un jefe, de informarle sobre la situación de disconformidad con la paga y de solicitar un incremento "no es sencilla y depende de varios factores", dijo a Infobae.com la Lic. Mabel Ethel León, especialista en psicología laboral y docente la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

“Podríamos decir que la toma de esta decisión en sí y los procesos implicados en ella se encuentran en el meeting point de la psicología, la economía, la sociología, la política. Con lo cual, reconozcamos que decidir y decidir pedir aumento en particular, es complejo. Implica elementos que pasan por nuestra conciencia, a nivel del razonamiento y la información y también nuestras emociones, que no siempre son conscientes”, explicó.

Para León, “sólo luego de la combinatoria entre emoción y razonamiento se llega el movimiento concreto de materializar una decisión, la acción, es decir, la conducta concreta de hacer lo decidido. Todos tenemos experiencias en las que prevaleció la emoción o el razonar antes de actuar. Se suman la autoestima, los ideales, la ‘visión’ que se tiene de los otros, qué valor les da”.

En la decisión de cuándo pedir el aumento también se juegan otras variables como la significación en sí de lo que cada uno considera "eficiencia, compromiso, trato justo, digno, dinero, la actitud subjetiva frente al trabajo, la satisfacción o el prestigio que nos pueda generar trabajar de lo que trabajamos y en dónde lo hacemos. Muchas veces concluir en la respuesta implica haber atravesado momentos de distintos niveles de ansiedad".

Son muchas y diferentes las cuestiones que se ponen en “la balanza” para considerar. Fundamentalmente, tres: plan de carrera (posibilidades de crecer en el lugar en el que se está o haciendo lo que le gusta al trabajador), salario en relación a la propia situación y al contexto y finalmente, las relaciones con los demás.

A veces, unas pesan más que otras. La experta recordó que si bien es "curioso", "no todos trabajan por el dinero, hay gente que lo hace ad honorem y a veces, tiene un mejor desempeño que gente que se considera mal remunerada".

El momento de pedirlo
"Toda decisión implica en la imaginación un movimiento anticipatorio, de algo que no ha ocurrido aún y que nos lleva a pronosticar un resultado. En esa anticipación, nos imaginamos a nosotros mismos en cómo nos afectará el resultado, si es negativo o positivo para hacer la acción de solicitar el aumento o no", señaló.

“¿Cuantas veces nos han alentado con un .... ‘al no, ya lo tenés’, para que nos decidamos a solicitar algo que tememos no lograr? Hay investigaciones que plantean que la ‘aversión’ de la gente a perder influye en la toma de decisiones donde no se tiene seguridad del resultado. Otras veces, la decisión no es tanto influenciada por la mirada al futuro, sino por lo que conocemos en términos de comparación con el pasado: otros lo pidieron y no fue concedido”, detalló.

León recomendó recordar "que generalmente hay una brecha entre lo que esperamos que ocurra y lo que ocurre realmente. En general, ni morimos tanto ni disfrutamos tanto como lo anticipamos en nuestros pensamientos y expectativas".

Entonces, ¿cuándo es el momento? Los siguientes son algunos tips que detalló la experta y que sirven para reconocerlo:

1) Lo mejor, como en toda decisión, es no hacerlo bajo alguna emoción sino luego de un análisis y una planificación. Muchas veces es muy positivo refrenar el impulso, para poder realizar el movimiento con seguridad y convicción.

2) Debe analizarse la situación global, el contexto general y la empresa en particular. Desarrollar el razonamiento viendo la información con la que se cuenta, del mercado y de cada cual, dentro de la organización y fuera. Pensar si se trata de un momento estable, de alguna tendencia positiva o por el contrario se observa que es un momento de crisis, de reducción.

3) Es crucial ver cómo está remunerado el puesto en el mercado, en otras empresas del sector, a qué conclusión se arriba luego de esa comparación. Si la conclusión es que por alguna razón, se pretende más de lo que el mercado valúa para ese puesto en este momento, tal vez lo requerido es un planteo más profundo del perfil laboral, de las capacidades y de lo que se quiere.
“Tal vez ahí se abre la oportunidad de ver cómo se genera valor laboral a uno mismo, desarrollando capacidades o planteos de carrera (sea o no profesional) o en definitiva que rumbo tomar para generar más dinero”, dijo.

4) Entonces, es también fundamental analizar qué valor agregado se aporta a la organización o por qué querría retener al empleado. “Esta actitud, luego de reflexionar con sinceridad sobre el perfil ocupacional de cada uno, suele ser una estrategia que motoriza el pedido con una actitud simple y de sentido común. Si realmente hay una insatisfacción por la brecha entre lo que gano por lo que produzco, si la empresa no lo considera así, la posibilidad de buscar nuevos horizontes contribuirá a mi crecimiento. Si realmente las condiciones hacen que quieran retenerme, entonces se abre la posibilidad de un diálogo, a veces más simple, a veces con más instancias de negociación. Los modelos son variados”.

5) Otro tema que es necesario diferenciar es si uno se plantea el pedido desde una estructura sindical, a través de alguna organización que enmarca y lo efectúa en su tiempo y forma, o si el planteo es individual. "Siempre uno realiza un trade-off interno y es nuestra responsabilidad meditar en él", dijo.

6) Por último, León destacó que "siempre poner precio a lo que tiene valor es complejo. Que la sombra de la desocupación no inhiba el deseo de ganar más. El tema pasa tal vez por no demandarlo de manera reactiva, a la necesidad personal, sino generar el aumento de manera proactiva, porque es lo que se considera con tal precio, al aporte tan difícil y subjetivo de valor diferencial que aporto yo con mi trabajo".

Por supuesto que no en todas las empresas es posible este planteo. León advierte que sólo es viable en "aquellas cuya cultura contiene el valor de la responsabilidad. No nos olvidemos que está entre los objetivos del Milenio de la ONU: reducir la pobreza hacia 2015".

Los artículos publicados en este blog son responsabilidad de los autores citados en los mismos. El fin de este blog es la difusión y re publicación de los artículos y no comprometen en ningún momento la responsabilidad del creador del blog.


Debo aclarar que el presente blog es de re-difusión de artículos ya publicados en la web. Simplemente los recopilo, selecciono los mejores y los publico acá, para el disfrute de mis colegas y los internautas incautos. Es por esto que cada artículo está debidamente referenciado y en caso de querer ampliar la información deberás remitirte a la fuente.